En una declaración que conmovió al mundo del fútbol argentino, Marcelo Gallardo confirmó que dejará de ser el entrenador de River Plate. El anuncio, difundido a través de los canales oficiales del club, mostró a un técnico visiblemente afectado, con la voz entrecortada y los ojos empañados, despidiéndose de los hinchas en un mensaje íntimo y sincero.
Un mensaje directo desde el corazón del River Camp
A un costado del campo de entrenamiento del River Camp, en una toma única y sin estridencias, el Muñeco habló a cámara en soledad. Sin escenografía ni artificios, eligió la sencillez para comunicar una de las decisiones más difíciles de su carrera.
“Es un mensaje para todos los hinchas de River. Intentaré ser breve para que no me gane la emoción y el dolor que implica contarles que el jueves será mi último partido”, expresó al comenzar su alocución, marcada por pausas profundas y silencios cargados de sentimiento.
El ciclo, que en esta segunda etapa no logró replicar las conquistas históricas de su primera gestión, llega a su fin tras una serie de resultados adversos. La reciente caída frente a Vélez en Liniers terminó de inclinar la balanza y precipitó una resolución que ya venía madurando puertas adentro.
Dolor por los objetivos incumplidos y gratitud eterna
Gallardo no ocultó su pesar por no haber alcanzado las metas trazadas. “Me atraviesan la emoción y una profunda tristeza por no haber conseguido lo que nos propusimos”, reconoció. Sin embargo, su mensaje estuvo dominado por el agradecimiento: al club, a los dirigentes, a su cuerpo técnico y, sobre todo, a los hinchas que lo acompañaron incluso en los momentos más complejos.
El entrenador destacó el crecimiento institucional de River en los últimos años y manifestó su deseo de que el club vuelva pronto a encontrar el rumbo futbolístico que lo mantenga como referencia en el continente.
Con un gesto final tocándose el pecho y enviando “un fuerte abrazo” a la gente, Gallardo se retiró del encuadre, dejando una imagen que ya forma parte de la historia reciente del Millonario.
El jueves, en el Monumental y ante Banfield, se cerrará oficialmente un capítulo que marcó una era. Más allá de los resultados recientes, la huella del Muñeco en River permanece imborrable.



